LA HISTORIA DE LUCHO MENDOZA CON LA "GORDA", SU LAND CRUISER 80

Ene. 24, 2020

El gran Lucho Mendonza nos escribió un artículo sobra la vida de la famosa “gorda”, su Land Cruiser 80. Acomódate y prepárate para leer una historia llena de aventuras, adrenalina, velocidad y confianza. Esa confianza por la que nos esforzamos año tras año, y nos ha puesto como líderes en venta del Perú, por 28 años consecutivos.

Yo soy la 80 de Lucho, por Lucho Mendoza.
Hola a todos, soy una Land Cruiser FZJ80, nací en Japón allá por 1995 y por esas cosas del destino acabe en el peruanisimo puerto del Callao. Llegue luego de vomitar el alma en un barco por 20 días, pisar tierra fue un gran alivio, eso pensaba pues en ese momento no imaginaba ni en sueños la agitada existencia que tendría en los próximos años.

Me di un buen baño y directo a la sala de exhibición en donde fui observada de parachoque a parachoque, incluidos varios atrevidos que pretendían mirarme hasta por debajo de mis latas. A la semana apareció Chacho con toda su familia, simplemente se enamoraron de mí y en 30 minutos ya estábamos todos rodando rumbo a mi nuevo hogar. Son una familia aventurera y necesitaban una buena 4x4 capaz de llevarlos a viajar. Por 5 años nos dedicamos juntos a conocer las maravillas que contiene nuestro lindo Perú, me olvide del japonés y me sentí mas peruana que la chicha, conocí el calor de Paracas y el frío de la Cordillera Blanca, estuve en Cusco, hice mis primeros miles de kilómetros sobre la interminable Panamericana y me divertí mucho con ellos, siempre me trataron como si fuera una hija mas. Hasta que llegó el momento de despedirnos, la vida da vueltas y yo tendría un nuevo destino.

Pensativa en el garaje escuche que conversaban sobre la posibilidad de venderme a un tal Lucho, un muchacho aventurero dedicado en cuerpo y alma a recorrer desiertos, punas y selvas en 4x4. Dentro de la familia había diversas opiniones, unos decían “pobrecita le van a sacar la sacar la mugre”, mientras otros opinaban que era la vida perfecta para alguien con mis características. Yo en realidad siempre he sido de mente abierta y me tengo la confianza suficiente para probar de todo.

El 26 de Junio del 2001 conocí a Lucho, el tipo estaba absolutamente alucinado conmigo, me miraba, me tocaba y hasta me hablaba, algo que nunca había hecho un humano conmigo. En su tono más mañoso me dijo al espejo “Preciosura, no te imaginas lo que nos vamos a divertir”. Sin más, me despedí de Chacho y partí con mi nuevo piloto, el tío no dejaba de mover cosas y apretarme todos los botoncitos, de donde vendrá este que nunca ha estado a solas con una Land Cruiser. Me llevó a un taller donde varios dieron vueltas alrededor mío y sin mediar palabra ya estaba sin parachoques ni llantas. Me pusieron unos de tubo muy agresivos, instalaron un tremendo winch en mi trompa y unos coquetos faritos en el techo y la nariz. Todo bien, hasta que vi mis nuevos zapatos ¡33x12.50, son enormes! y si bien siempre supe que tenía unas piernazas, con mi nueva suspensión y con estos zapatitos me veo, modestia aparte, simplemente imponente. Lo siento en el tráfico, cuando todos miran hacia arriba y se quedan con la boca abierta.

Mi elegante tono gris oscuro fue llenado de stickers, Lucho me dice que son vitales para hacer bien lo que nos gusta, allí me entere de mi verdadero apellido; TOYOTA, mis raíces se remontan a 40 años atrás y tengo una muy bien ganada reputación de ser un 4x4 prácticamente indestructible, también supe que mis abuelos y los abuelos de estos aún ruedan por el mundo y hasta se juntan de vez en cuando.

Lista para la aventura, Lucho se dedica a organizar viajes de 4x4, yo seré su mano derecha, debo cargar muchas cosas; herramientas, equipo de rescate, de campamento y hasta comida para todos en cada viaje. Me encargo de liderar el grupo, de marcar la ruta y de ayudar a todos los que tengan problemas. Parece fácil, el tipo me cae bien. Ya veremos.

Nos vamos a Huaraz para la quinta edición de la Vuelta al Huascarán, buena voz, yo ya conozco esa ruta. En la Plaza de Armas huaracina hay muchos periodistas y cámaras, esto es grande y yo soy la estrella. Una fila de treinta 4x4 de todas las marcas se alinean para partir, yo voy al frente. La atención de Lucho ahora la comparto con Taty, una linda chica que acaba de conocer y que, me imagino, debo ayudar a conquistar. Lindo viaje, casi sin problemas. Lucho me lleva hasta Punta Olímpica a 5,000msnm sin mucho esfuerzo y goza con cada RPM de mi corazón, hicimos como 600 kilómetros y nos conocimos bien, me siento una reina y este nuevo trabajo me está gustando mucho.

Regresamos a Lima y no pasaron 48 horas antes de volver a salir, ahora la cosa iba más en serio, debíamos hacer el trazado de ruta para una carrera en las dunas. Eso sí que es nuevo para mí, jamás he estado en la arena. La primera parte me pareció muy suavecita, hasta que de pronto me sentí acelerada al máximo, Lucho enfrentó una enorme pared de arena, ¡nos vamos a matar!!, subimos como a 100kph y cuando temí lo peor el soltó el acelerador, mi trompa salto la cresta y aterrice mis dos toneladas y media con toda la gracia del mundo al otro lado de la duna. Este tipo sabe lo que hace. Lo hicimos cientos de veces en ese mágico día en el que aprendí a volar sobre las dunas. Tiene su truco, uso solo 10 libras de presión en mis ruedas, me veo rara, pero es como si flotara en la arena, lo demás es a punta de cintura y conexión total con el pie derecho de Luchito. Ya estamos en confianza.

Siguieron mil viajes y una que otra actividad “social”, ya soy parte vital del equipo y eso me gusta, hago bien mi trabajo y Lucho vive feliz, Luchito Jr. está creciendo y se muere por manejarme.

Me vienen mil cosas a la mente, los cientos de aventuras en las dunas y desiertos de toda la costa, la Expedición Costas Libres desde Tumbes hasta Tacna, las célebres Marginales de la Selva en donde tuve durísimas batallas contra el barro y las rocas rescatando a otras 4x4 “menos dotadas” incluida la del 2005 cuando nos quedamos 5 días atrapados en la selva bajo un diluvio, la Expedición al Codo del Pozuzo donde éramos los primeros 4x4 en transitar por esos lares, el super viaje AXN Nazca Challenge por casi toda Sudamérica, mis apacibles fines de semana por la Cordillera Blanca y el Callejón de Conchucos, mis diez vueltas a Rumbo Norte una de las rutas largas de Lucho viajando desde Cajamarca, acampando en Kuellap, recorriendo Bagua, Jaén, Olmos y el complicado desierto de Sechura lleno de espinas, zanjas y mágicas playas, todas las intensas ediciones del Gran Premio Caminos del Inca como auxilio del Dibós Racing, fuimos piezas importantes durante el terremoto de Pisco cuando yo y 20 hermanas Land Cruisers cargamos ayuda adonde nadie podía entrar. He hecho de todo en una vida llena de aventuras que a aún a mis años me hacen sentir cada día como si recién hubiera nacido.

También ha habido momentos difíciles, en el 2004 fue el más crítico. Lucho se muere por competir pero no tenia auto de rally. Eso no es lo mío, soy fuerte y hecha para el trabajo duro, no para ir a 200 en las pampas. Se lo dije y no me escuchó, me llevó una carrera en el desierto, veníamos muy bien cuando de pronto una cresta de duna que parecía ser una más de las miles que habíamos saltado se convirtió en una enorme quebrada muy profunda, volamos algunos segundos y aterrizamos de punta muy duramente, en el aire ambos pensábamos si sobreviviríamos, caímos 60 metros en nueve interminables vueltas y acabé hecha añicos, pero aún podía rodar. Trabajamos todo el día para poder salir del desierto, en la noche me enderezaron un poco y volvimos a la carrera al día siguiente, ganamos en el circuito de Asia las últimas pruebas y lloramos juntos con esa extraña sensación de haber literalmente dejado todo en la cancha, incluida mi forma. Gran día y casi un año para recuperarme de tremendo porrazo. Pero nadie me quita lo bailado.

Hoy, 10 años después puedo decir que lo he visto todo en 4x4, ya tengo 230,000 kms encima y sigo tan campante, los que me conocen me dicen “Gordis”. No soy una chibola, pero aún voltean a mirarme. Taty se casó con Lucho, Manu tiene solo 6 años y me da besos todos los días, Lucho Jr. ahora me maneja tan bien como su papá, todos han prometido que de esta familia no me muevo mas. Vivo junto al mar de San Bartolo y me junto todos los años en el Land Cruiser Jamboree con cientos de otras Land Cruisers para compartir un día de dunas y compañerismo. Tengo una nueva hermana, se llama FJ, le decimos Fiji y esa sí que es de carreras, yo me dedico a cuidarlos cuando compiten, seguimos todos los años en Caminos del Inca, es mas lo ganamos en el 2009. Sigo saltando dunas y viajando, no me canso de conocer más de mi tierra y pretendo hacerlo muchos años más.
Soy una Land Cruiser y tengo una vida plena de confianza. En Lucho, su familia y en mi misma.

Y es que Toyota no es sólo una marca de autos. Toyota es confianza, es las historias que tenemos en cuatro ruedas, las experiencias que vivimos en el camino y los hermanos de ruta que hacemos. Toyota es darlo todo en las dunas e ir a 200 km/h en la arena. Porque la misma confianza que tiene Lucho con la “gorda”, la tienes tú con tu engreído. Y tú, ¿tienes alguna historia memorable con Toyota? Coméntanosla aquí (link del post) tu historia especial con tu Toyota.

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